El cepo al dólar resultó ser un Cisne Negro

El cepo al dólar

Nicholas Nassim Taleb en su libro “El Cisne Negro”, utiliza este término metafórico para referirse a acontecimientos muy poco probables pero potencialmente dañinos (por ejemplo, la crisis de una gran institución financiera o una caída brutal de las cotizaciones bursátiles).

Una de las ideas esenciales de Taleb es que los modelos usados habitualmente por los economistas para medir el riesgo infravaloran la probabilidad de acontecimientos como nuestro cepo cambiario. Cuando sucede algo así, hay que tener mucha imaginación y una gran capacidad de adaptación. En el sector de los desarrollos inmobiliarios los desarrolladores rápidamente entendieron que había que trabajar en pesos y el mercado, con sus más y con sus menos, siguió funcionando. En cambio, en el mercado del usado, los dueños de los departamentos no acusaron recibo de las nuevas reglas de juego y la parálisis fue casi total. En el mercado del usado existe mayor subjetividad (los propietarios no son profesionales del negocio y son muy poco imparciales respecto a lo que vale “su” inmueble).

Sin embargo, está claro que toda coyuntura que implica un desafío es también momento de oportunidad para el que sabe aprovecharlas. ¿Será por eso que Argentina es tierra de oportunidades?

En estas coyunturas particularmente difíciles tenemos mucho para aprender. No pretendamos que las cosas cambien, si seguimos haciendo lo mismo. La caída económica tiene un rol en la restauración del equilibrio, no sólo en términos económicos sino también culturales y morales. Pasar por estos momentos, estimula el ahorro y la prudencia al invertir; nos recuerda que lo importante no es tener todo lo que se pueda, sino usar inteligentemente los recursos, de modo que sean compatibles con los valores fundamentales.

Las crisis pueden leerse como una verdadera bendición para personas y países porque traen progresos nacen la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar “superado”. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno.

En vez de enredarnos en discusiones estériles, tenemos la ocasión, de trabajar duro y acabar con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla. Crisis, es el nombre que usa la oportunidad cuando quiere enseñarnos algo.

En ese contexto los capitales tratan de huir del peso y eso es aprovechado por desarrolladores inmobiliarios que aceptan los pesos para transformarlos. Todas las obras que hoy manejamos son en pesos. Esta modalidad la implementamos antes del cepo, ya que en el escenario 2010/11 de dólar planchado y costos crecientes, la preventa a precio fijo en dólares dejo de ser un modelo aplicable y fue necesario trabajar en pesos. Dado que la indexación está prohibida (no se puede trabajar en pesos ajustados), la alternativa más apropiada ha sido organizar fideicomisos al costo en pesos.

El mercado de los emprendimientos inmobiliarios se adaptó a la nueva realidad de trabajar en pesos, y el 2013 será un buen año, principalmente porque los inversores siguen confiando en el ladrillo como una inversión que no defrauda. A largo plazo, es el activo más seguro y no está expuesto a la volatilidad de corto plazo de los activos financieros. Los Fundamentals están intactos: los argentinos siguen considerando al negocio inmobiliario como una alternativa válida, para muchos la más atractiva de todas.

Finalmente, encauzar el ahorro a través del mercado inmobiliario es apostar al país: en la Ciudad de Buenos Aires el sector significa un 14% del PBI, genera 130.000 puestos de trabajo (8,2% del empleo) e involucra a 20.000 empresas, el 99% de las cuales son Pymes. Una razón adicional para invertir en inmuebles.

Fuente: Lic. Mario Gómez – Director – Le Bleu Negocios Inmobilarios